HomeCofradíaHablan...Habla el CronistaLa Casa de Hermandad Acoge a sus Titulares

COFRADÍA DEL SEÑOR ECCE-HOMO

LA CASA DE HERMANDAD ACOGE A SUS TITULARES     

         Desde que se conoció la noticia de las obras que se iban a realizar en la Iglesia de San Miguel Arcángel, corría cierta inquietud entre los hermanos de la Cofradía del Señor Ecce-Homo por el destino que tendrían nuestras imágenes. Nos preocupaba el lugar dónde se ubicarían mientras duraran las obras anunciadas. Nos temíamos que pudieran permanecer en sus capillas tapadas por plásticos y esa idea no nos gustaba en absoluto. Todos albergábamos la secreta esperanza de que vinieran a parar a su Casa de Hermandad, aunque lo veíamos como una posibilidad remota. De todas maneras sabíamos que sería siempre una decisión de los sacerdotes y ellos no harían otra cosa que cumplir con aquello que permitiera el Arzobispado.

         Fue una tremenda sorpresa. En una reunión a la que nos convocó don Pedro Alberto supimos que las imágenes vendrían a su Casa de Hermandad, una resolución que a todos nos llenó de satisfacción. Nos hicimos cargo de ellas y, en cuanto tuvimos la oportunidad, las trasladamos a la Casa de Hermandad y las acomodamos donde se merecían, en lugares preferentes de la casa. La Virgen de los Desamparados presidiría el salón central y el Señor Ecce-Homo se colocaría frente a la puerta principal, aprovechando que sus andas estaban en Sevilla y no había obstáculos, de tal manera que pudiera ser visto desde la calle.

El Señor Ecce-Homo vino a la casa con su retablillo. Hubo que trasladarlo para poder quitar las humedades de la pared de la capilla. Entonces, cuando se desmontó y vimos la capilla vacía de imágenes, con el retablo desnudo del siglo XVIII, a alguien se le pasó por la cabeza darle, estéticamente, unidad a esta capilla propia de Nuestra Señora de los Desamparados, un lugar con exceso de imágenes y desigual en las paredes laterales. La capilla da la impresión de desorden cuando, en honor a la verdad, cualquiera de ellas, cada una de las imágenes, brillaría con luz propia en su sitio adecuado. Allí están viviendo Nuestra Señora de los Desamparados, la Virgen del Silencio, el Señor Ecce-Homo, el Cristo de la Oración en el Huerto y el magnífico Ángel de León Ortega apoyado directamente en el suelo. Pensándolo bien, la capilla sí que necesita una reestructuración. Creo que, con el tiempo, podría cuajar la idea.

Pero en este regalo que se nos hace a la Casa de Hermandad no contábamos con poder acoger a nuestro Ecce-Homo de toda la vida, el “Chiquinino” como le conocemos cariñosamente. Y se vino con nosotros. Y le buscamos un sitio preferente montando una mesa de altar a la derecha de la Virgen con la que, durante más de cien años, iluminó las calles de Jerez en la noche del Miércoles Santo.

La Casa de Hermandad ha adquirido así, ante nuestros ojos, una nueva dimensión. Ha pasado de ser la casa donde se desarrolla la vida cofrade, en realidad esa es su función, a ser la morada del Señor Ecce-Homo y de Nuestra Señora de los Desamparados. Muchas personas se han acercado a la Casa para verles y algunas han entrado por primera vez en la Casa de Hermandad para satisfacción de los cofrades del Ecce-Homo.

Cuando esta revista llegue a las manos de los lectores ya estarán otra vez en su sitio, en su capilla de la Iglesia de San Miguel. Se habrá completado una obra necesaria, se habrá cambiado la instalación eléctrica y las capillas y las bóvedas estarán perfectamente iluminadas, el retablo mayor lucirá radiante y todos nos felicitaremos por este logro. Y daremos las gracias a los sacerdotes, que han estado batallando lo indecible para que esto fuera posible, y a las cofradías y a cuantas personas han colaborado con esta obra. Ya sólo nos queda el arreglo de la puerta del Perdón. Todo se andará.

Somos conscientes de que hemos vivido unas jornadas irrepetibles, que es muy probable que nunca más vayamos a conocer que las imágenes vuelvan a la Casa de Hermandad. Ha sido la mejor manera de celebrar que en este 2015 lleva con nosotros veinte años el Señor Ecce-Homo. Y parece que fue ayer.

         José Márquez Franco.