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BLANCA. EL DIFÍCIL ADIÓS.

 

“La hora de la separación ha llegado y cada cual tiene que seguir su camino:

yo, a morir; vosotros, a vivir. Cuál es el mejor sólo Dios lo sabe.”

Sócrates.

 

Nos resulta muy difícil asimilar que Blanca ya no esté entre nosotros. Sabemos que tarde o temprano nos llega a todos el final, que hemos de morir, pero todos esperamos que el término de nuestro ciclo en esta tierra llegue de una forma natural, cuando los años nos agoten y seamos conscientes de que nuestro tiempo se acaba. Vana esperanza. Cualquier reflexión que pudiéramos hacer sobre ello resultaría bastante complicada. Sobre todo porque hay ausencias que nos duelen en lo más profundo del corazón y no encontramos las palabras exactas para expresarlo y liberarnos así de este peso que se nos asienta en el alma. Y más complicado todavía cuando todo se precipita y nos llega de una manera tan inesperada, tan rápida y tan cruel, sin darnos tiempo a asimilar que una persona querida ya no esté con nosotros.

 

Por eso nos resulta tan difícil aceptar que, de repente, se nos vaya de nuestro lado una persona tan llena de vida como Blanca, una mujer vitalista, una amiga fiel, en plena juventud.

 

Parece obligado que cuando alguien desaparece de nuestras vidas saquemos a relucir los supuestos valores que atesoraba. No es el caso de Blanca. Aquí no hay compromisos ni obligaciones. Para esta gran familia que es la Cofradía del Señor Ecce-Homo nos parece justo que reconozcamos ante todos los valores de Blanca como cofrade, unos valores que alcanzan a los más íntimos aspectos de su compromiso con la Cofradía arrancando desde su misma raíz, de su propia familia. Blanca cumplió su misión como fiel depositaria y transmisora de su fe y de sus tradiciones cofrades y lo hizo con sencillez, cariñosamente, sin afán de notoriedad.

 

Para todos nosotros Blanca ha sido un ejemplo en el trabajo, siempre compartido con nuestro querido amigo Juan. Será difícil que encontremos a alguien con ese talante condescendiente, siempre amable en el trato con todos, orgullosa de sus hijos a los que ha sabido inculcar el sentido de la responsabilidad, el valor del trabajo y el orgullo de ser cofrades.

 

Nos duele ver ese asiento vacío en la Junta de Gobierno. Otros vendrán detrás para ocuparlo, pero el vacío de Blanca se nos ha quedado a vivir para siempre en lo más íntimo de la Cofradía del Señor Ecce-Homo. Descansa en paz, amiga.

 

José Márquez Franco

 

Cronista.